Scioli, entre el modelo y la derecha new age

“No queremos tropas ‘disciplinadas’ que a todo digan ‘sí’. Queremos tener compañeros y compañeras que piensen, que nos digan la verdad, que tengan capacidad transgresora, que nos ayuden a equivocarnos lo menos posible.” (Néstor Kirchner)

A mi me parece notable que hasta el día de la fecha, con el supuesto “fin de ciclo” encima, el kirchnerismo siga marcando agenda. La capacidad de sorpresa sigue intacta, dejando en off-side al periodismo y al resto de los dirigentes políticos. La designación de Zannini como vice de Scioli es una jugada política a lo “House Of Cards”, estratégica. Suma a ajenos y mantiene a propios que desconfían de Scioli. Perdón si a alguien le molestan mis opiniones hacia Scioli, no busco dinamitar nada, al contrario.

Hay que evaluar el rol del vicepresidente históricamente y su relevancia real. Sobre todo teniendo en cuenta que el ejecutivo estará – en caso de ganar – encarnado en la figura de Daniel Scioli, un sapo que parece difícil de tragar para muchos (guiños a Macri, reuniones con Magnetto, teoría de los dos demonios). Recordemos que Scioli siempre fue polémico dentro de las filas del kirchnerismo y nunca dejó de pararse en una línea difusa entre el modelo y la derecha new age.

Un ejemplo. Cuando Scioli era vicepresidente de Néstor Kirchner, ya se habían anulado las leyes de obediencia debida y punto final. Ante esto, Scioli declaró: “En un país en serio el Congreso no anula sus leyes”; ante esta frase, Alberto Fernández, ex jefe de gabinete respondió que en un país en serio no existían desaparecidos ni leyes de impunidad. Por su parte, Julio De Vido, declaró: “Y lo que dijo sobre la nulidad de las leyes es una grosería agresiva. Sólo le faltó decir que somos derechos y humanos”.

Horacio Verbitsky, en 2003, escribía: Scioli es el puente imprevisto entre Menem y Duhalde y la gran esperanza blanca de quienes no se resignan al divorcio entre política y negocios y ven con fastidio cómo por primera vez en muchos años la agenda oficial se ha vuelto receptiva a los anhelos defraudados de una sociedad que se ha desgañitado gritando su hartazgo de todos ellos.

En 2008, en pleno conflicto agrario, Scioli se reunió con Anthony Wayne, embajador norteamericano en nuestro país. Según los cables de Wikileaks, el gobernador se mantuvo disgustado por la disputa. Se negó a defender al Gobierno y dijo que la pelea lo dejaba mal parado con sus “electores”. Scioli se mostró en una posición de apoyo frente a la postura de las patronales agropecuarias y molesto con el gobierno nacional. Scioli explicó que la soja era un “cultivo importante” para muchos de sus votantes.

Según la embajada, el gobernador se encontraba bastante nervioso por la situación: “Scioli era un desastre, sudando profusamente, perdiendo el hilo de sus pensamientos, como si no hubiera dormido en días”.

Agregó esta breve enumeración del periodista Sergio Ortiz:

Dicen que Scioli estuvo con Kirchner. Es cierto.
Pero también es cierto que en ese tramo 2003-2007:

1) Scioli no estuvo promoviendo la anulación de las leyes del perdón.
2) No estuvo recibiendo a Fidel Castro en mayo de 2003.
3) Le informó a las privatizadas que el gobierno aumentaría tarifas, lo que obligó a Kirchner y Lavagna a desmentirlo.
4) Acogió con júbilo el paquete Blumberg, le abrió el Senado para que éste vigilara quién votaba y quién no las leyes de mano dura.
5) Le dio a Blumberg la escalinata del Senado para su gran acto por los 50 años de cárcel a cualquier delito.
6) No estuvo acompañando el repudio al ALCA en Mar del Plata, noviembre de 205.
7) Acusó a la entonces senadora CFK de echar de la Comisión de Juicio Político en el Senado al senador Giustiniani para ocupar su lugar, lo que motivó la denuncia de la senadora contra Scioli en plena sesión del Senado.
8) Por eso y mucho más, Kirchner lo mandó en 2007 a Buenos Aires (claro que se equivocó al seleccionar a Cobos en su lugar para la nueva fórmula).

Apoyo que Zannini sea el vice de Scioli, me alegra. Pero no nos olvidemos de Scioli, hay que marcarle la cancha. Tampoco hay que decir que opinar “ayuda a la derecha”. Me gusta seguir dos premisas.

En la labor periodística: “Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa; el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar”, dijo Horacio Verbitsky.

En la tarea militante: “No queremos tropas ‘disciplinadas’ que a todo digan ‘sí’. Queremos tener compañeros y compañeras que piensen, que nos digan la verdad, que tengan capacidad transgresora, que nos ayuden a equivocarnos lo menos posible.” Esto lo dijo Néstor Kirchner.

crédito: Nicolás Adet Larcher en la La Paco Urondo

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